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¿Qué es“saldo revolvente”?

7 min de lectura
Qué es el saldo revolvente en una tarjeta de crédito

¿Qué es esa cantidad en tu estado de cuenta y por qué no baja? Descubre qué es el saldo revolvente en una tarjeta de crédito, cómo genera intereses y qué puedes hacer para evitar que la deuda se te vaya de las manos.

Sabemos que ya te pasó. Llega la fecha de pago de tu tarjeta de crédito y no te alcanza para liquidar todo. Entonces decides pagar una parte y dejar el resto a la buena de Dios. El problema es que ese dinero pendiente se convierte en un saldo revolvente, que puede generar intereses y hacer que tu deuda crezca mes con mes.

Pero ¿qué es el saldo revolvente en una tarjeta de crédito y cómo funciona? No te preocupes, aquí te explicamos cómo se genera, qué pasa si solo pagas el mínimo y qué puedes hacer para evitar que esa deuda se salga de control.

¿Qué es el saldo revolvente y cómo se genera?

El saldo revolvente es el dinero que queda pendiente en tu tarjeta de crédito cuando no liquidas el total de tu deuda en la fecha límite de pago. Ese monto se financia para el siguiente periodo y puede generar intereses. En pocas palabras, es lo que todavía le debes al banco después de hacer tu pago.

Esto ocurre porque las tarjetas funcionan con una línea de crédito revolvente: puedes utilizar tu límite, pagar una parte y volver a disponer del crédito que liberaste. Suena práctico, ¿verdad? El detalle es que el dinero que no pagaste no desaparece, sino que sigue siendo tu responsabilidad.

Por ejemplo, si utilizaste $8,000 durante el mes y al llegar tu fecha límite solo puedes pagar $3,000, los $5,000 restantes quedarán pendientes y generarán intereses según las condiciones de tu tarjeta. Así que, aunque hayas abonado una parte, todavía tienes una deuda que debes considerar antes de seguir ocupando el crédito como si fuese infinito.

¿Qué pasa si pagas el total, el mínimo o una parte del saldo?

No todos los pagos de tu tarjeta de crédito son iguales. Aunque abonar cualquier cantidad puede parecer buena idea, lo cierto es que elegir entre pagar el total, el mínimo o una parte de tu deuda puede hacer una gran diferencia para tu bolsillo. Y sí, aquí es donde conviene sacar la calculadora.

Tipo de pago¿Qué sucede?
Pago para no generar interesesLiquidas el monto indicado en tu estado de cuenta y evitas intereses ordinarios por las compras del periodo.
Pago mínimoMantienes tu cuenta al corriente, pero el resto de la deuda sigue pendiente y genera intereses.
Pago parcialAbonas más del mínimo, pero menos del total. Reduces tu deuda, aunque el saldo restante también puede generar intereses.

Entonces, ¿cuál te conviene? Siempre que puedas, lo mejor es cubrir el pago para no generar intereses. Si por alguna razón no te alcanza, pagar más del mínimo puede ayudarte a reducir la deuda más rápido y pagar menos intereses que si solo haces el abono mínimo.

Ojo: pagar el mínimo no significa que estés haciendo trampa ni que tu banco te vaya a perseguir por las calles, pero sí puede salirte caro. Es una opción para mantenerte al corriente cuando andas corto de dinero, no una estrategia para financiar tus compras todos los meses.

¿Cómo se calculan los intereses sobre el saldo revolvente?

Aquí viene la parte menos divertida de usar una tarjeta: los intereses. Cuando no pagas el total de tu deuda, el banco puede cobrarte intereses sobre el saldo pendiente. El monto depende de la tasa de interés de tu tarjeta y del saldo promedio diario, es decir, cuánto dinero debiste durante cada día del periodo.

Para calcularlos, se suelen sumar los saldos diarios de tu tarjeta y se dividen entre los días del periodo para obtener el saldo promedio diario. Después, se aplica la tasa de interés correspondiente. Por eso, si haces pagos durante el mes, puedes reducir el saldo sobre el que se calculan los intereses. Eso sí, cada tarjeta tiene sus propias condiciones y tasas.

¿Y esto qué significa para tu bolsillo? Que mientras más tiempo tardes en pagar lo que debes, más intereses podrías acumular. Así que no basta con echarle un abono de vez en cuando y cruzar los dedos: lo mejor es revisar tu estado de cuenta, conocer la tasa de tu tarjeta y procurar reducir el saldo pendiente lo antes posible.

¿Por qué el saldo revolvente puede convertirse en una deuda difícil de controlar?

El problema del saldo revolvente es que puede convertirse en una bola de nieve. Si cada mes pagas solo el mínimo o una pequeña parte de tu deuda, los intereses seguirán acumulándose y tardarás mucho más en liquidarla. Para acabarla de amolar, si continúas usando tu tarjeta mientras tienes un saldo pendiente, estarás sumando nuevas compras a una deuda que aún no has terminado de pagar.

Así es como puedes terminar pagando durante meses por compras que hiciste hace tiempo y sentir que, por más que abonas, tu deuda no baja. No significa que las tarjetas de crédito sean malas, pero sí que necesitas usarlas con cuidado. Si no llevas un control de tus gastos y pagos, ese pequeño saldo que pensabas dejar para después puede convertirse en un dolor de cabeza para tus finanzas.

¿Cómo salir del ciclo de deuda revolvente?

Si ya te acostumbraste a pagar el mínimo y sientes que tu deuda no baja ni con ayuda divina, es momento de cambiar la estrategia. La CONDUSEF recomienda elaborar un presupuesto, identificar los gastos que puedes reducir y dejar de utilizar la tarjeta por un tiempo mientras liquidas lo que debes. También es importante que, siempre que tus posibilidades lo permitan, abones más del mínimo. Así reducirás el saldo pendiente y el tiempo que tardarás en pagar.

Para recuperar el control de tus finanzas, puedes empezar con estas acciones:

  • Revisa cuánto debes: consulta tus estados de cuenta e identifica el saldo pendiente, la tasa de interés y el pago mínimo de cada tarjeta.
  • Organiza tus pagos: si tienes varias deudas, procura cubrir al menos el mínimo de todas y destina una cantidad adicional a la que tenga la tasa de interés más alta.
  • Reduce los gastos innecesarios: identifica las compras que puedes pausar y utiliza ese dinero para pagar tu deuda.
  • Evita seguir usando la tarjeta: mientras reduces tu saldo revolvente, procura no sumar nuevas compras a una deuda que todavía no terminas de liquidar.
  • Habla con tu banco: si ya no puedes cubrir tus pagos, pregunta por alternativas como un plan de pagos fijos o una reestructuración. Revisa las condiciones antes de aceptar.

Ahora que sabes qué es el saldo revolvente, recuerda que no se trata de evitar las tarjetas de crédito a toda costa, sino de aprender a utilizarlas sin que los intereses se coman tu presupuesto. Siempre que puedas, liquida el total de tus compras, evita quedarte con el pago mínimo como costumbre y revisa cuánto debes antes de seguir gastando.

Y si estás pensando en contratar una tarjeta o quieres encontrar una que se ajuste mejor a tus necesidades, en Revalúa puedes comparar distintas opciones y conocer sus características para tomar una decisión más informada. ¡Que tu tarjeta trabaje a tu favor y no al revés!

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