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Date una tregua

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Date una tregua

Vivimos en un mundo difícil, y dependiendo de ciertas condiciones, esa dificultad solo parece crecer. Todos cometemos errores. A veces, en el momento, creemos que estamos haciendo lo correcto, y solo después nos damos cuenta de que no es así. A veces sabemos, desde el principio, que lo que estamos haciendo nos va a afectar más adelante. Como cuando adquirimos una deuda.

¿Qué dicen los datos?

La investigación lo confirma: según el informe Perfil del deudor mexicano de Bravo, la mitad de las personas que tienen una deuda la adquirieron por una emergencia. Más del 40% por situaciones médicas, y otro 40% por educación. Solo 3 de cada 10 personas mencionaron vacaciones o gastos de ocio. Entre los más jóvenes, el panorama es todavía más duro. Según una investigación de 2026, 53.7% de quienes se endeudaron en los últimos meses lo hicieron porque su ingreso no alcanzó para cubrir lo básico,no por un gusto, sino porque no había de otra. La mayoría de las deudas en México no nacen de un capricho. Nacen de la vida real, pasando por encima de nuestros planes.

Y el dinero para cubrir esas emergencias no siempre sale de un banco. Solo 37.3% de los mexicanos tiene acceso a crédito formal y otro 38.6% recurre a alguna forma de crédito informal cuando lo necesita. La fuente más común, por mucho, es la familia o los amigos,y para casi la mitad de quienes la usan, es la única fuente de dinero que conocen. Otros empeñan algo de valor. Otros participan en una tanda con compañeros de trabajo o vecinos. Ninguna de estas opciones es un fracaso personal. Son, simplemente, las puertas que estaban abiertas en el momento en que las necesitaste.

No es tan importante cómo llegas a ese punto. Lo que sí importa es lo que haces a partir de hoy.

El estrés financiero, una carga invisible

Según datos de la CONDUSEF y el INEGI, dos de cada tres adultos mexicanos reportan un nivel alto o moderado de estrés financiero. Esto quiere decir que no eres el único que se está tronando los dedos pensando en tus deudas y en cómo pagarlas. 

Pero eso no siempre es un consuelo. Si sientes que ese peso te está costando más de lo normal, hablarlo con alguien de confianza o buscar apoyo profesional también es una forma válida de ser compasivo contigo mismo. 

Por otra parte, si lo que quieres es deshacerte de esas cargas por completo, también existen métodos o instrumentos que te pueden ayudar a lograr tus objetivos. Lo más importante es que no te dejes llevar por la voz de ese estrés y que sepas que no estás solo. 

Lo que sí está en tus manos, un poco cada día

La mayoría de nosotros ya sabemos qué deberíamos hacer más, y qué deberíamos hacer menos. No es un misterio. El reto nunca ha sido saberlo, sino llevarlo a cabo.

En la salud, puede verse tan simple como tomar más agua, dormir las horas que tu cuerpo necesita, o caminar diez minutos en lugar de cero. En el orden de tu espacio, como tender la cama, lavar los trastes del día en vez de dejarlos para mañana, sacar la basura antes de que se acumule. En el trabajo sería llegar puntual, terminar esa tarea que llevas posponiendo, aprender algo nuevo de tu oficio esta semana. En la búsqueda de empleo es algo como actualizar tu currículum, mandar una solicitud más de las que tenías planeadas, prepararte quince minutos para esa entrevista.

En cuestiones de dinero, ya que de eso es lo que hablamos aquí, puede ser algo tan pequeño como revisar tu estado de cuenta, apartar 50 pesos aunque no parezca gran cosa, o pagar a tiempo el mínimo de este mes mientras armas un plan para el siguiente.

Ninguna de estas acciones te va a cambiar la vida por sí sola, pero van sumando. Ese es, literalmente, el punto.

El efecto bola de nieve

Para que no se quede solo como una idea abstracta, aquí están los números.

Ahorrar 5 pesos al día no parece gran cosa. Ni siquiera lo notas en tu bolsillo. Pero en un año, sin hacer nada más que sostener ese hábito, son 1,825 pesos, dinero que nunca sentiste que estabas juntando pero que ahí está.

Caminar mil pasos extra al día tampoco parece mucho, son diez minutos, tal vez menos. Pero en un año son cerca de 365 mil pasos, algo así como 270 kilómetros que tu cuerpo recorrió sin que lo hayas planeado como un gran proyecto.

Leer diez páginas al día suena a nada, apenas unos minutos antes de dormir. Pero en un año son 3,650 páginas, el equivalente a unos 12 libros completos, leídos sin que sintieras que estabas “estudiando” o forzando tus hábitos.

Ninguno de estos tres ejemplos exige fuerza de voluntad heroica ni un cambio radical de un día para otro. Exigen, únicamente, que la acción de hoy se repita mañana. Eso es todo lo que hace falta para que algo pequeño se convierta, con el tiempo, en algo gigante.

Así funciona también la relación con el dinero. No es una decisión enorme la que te saca de una situación difícil, es la acumulación silenciosa de decisiones pequeñas, sostenidas el tiempo suficiente para que hagan su efecto.

Pero hay días en que simplemente no puedes

Eso también está bien. Hay días en que puedes ser exigente contigo mismo, pero también debes aprender a ser compasivo contigo mismo como lo eres con todos los demás.

No todos los días vas a tener la energía para hacer todo. Va a haber días en que lo único que logres sea sobrevivir, y eso ya es suficiente. La vida es demasiado corta para no quererte a ti mismo, incluso en los días en que no rindes al cien.

Quererte también se puede practicar en cosas pequeñas como descansar sin sentirte culpable por eso, decir que no a algo sin necesidad de justificarlo, hablarte con la misma paciencia con la que le hablarías a alguien que quieres, pedir ayuda cuando la necesitas en lugar de cargar todo solo, celebrar algo pequeño que lograste sin restarle importancia, desconectarte un rato de todo sin sentir que estás perdiendo el tiempo.

Todo eso seguirá ahí mañana

Las tareas pendientes, el presupuesto por revisar, el CV por actualizar,todo eso va a seguir esperándote mañana, no se va a ir a ningún lado. Pero intenta hoy, aunque sea un paso diminuto, y fíjate cómo te sientes. Casi siempre, mejor de lo que esperabas.

Como escribió el poeta uruguayo Mario Benedetti: “Yo quisiera ser yo, pero un poco mejor.” No es que se trate de una versión distinta de ti. No se trata de una persona que nunca se endeudó, que nunca cometió un error, que nunca tuvo un mal día. Si no de ser tú mismo, un poco mejor que ayer.

Y esa mejora que eliges hoy, por más pequeña que sea, te da permiso de sentirte mejor contigo mismo. 

Fuentes citadas: Bravo, “Perfil del deudor mexicano 2025” (vía El Informador); Infobae, “Uno de cada tres jóvenes que tiene deudas le debe a prestamistas o financieras informales” (2026)1

Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF), INEGI/CNBV; Encuesta Nacional sobre Salud Financiera (ENSAFI), CONDUSEF/INEGI.

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